Año 174 - Nro. 59630 - Domingo 15 de Julio de 2001

Ingreso de ganado argentino

Las noticias de la zona austral de Chile confirman quen el gobierno ha permitido el paso de ganado argentino por territorio chileno. En tiempos normales esto no tendría mayor importancia. Pero estos no son tiempos normales. Prueba de esto es que esta decisión gubernamental ha sido rechazada por los ganaderos de la zona e incluso por el Partido Socialista local. Este rechazo se debe a que en Argentina, en estos momentos, existe una plaga de fiebre aftosa de proporciones dantescas con más de 1.400

brotes declarados. Dado los enormes daños causados por la plaga en países como Gran Bretaña, donde más de tres millones trescientos mil (3.300.000) animales han sido exterminados, es imposible justificar la lógica de esta decisión de gobierno.

En lo que se trata de acuerdos y cooperación, es necesario recordar que Argentina por meses oculto la presencia de la plaga y que los esfuerzos por controlar el virus en Argentina han sido precarios en comparación a las medidas tomadas en Europa. Además, independiente de la aftosa, en estos momentos existe una denuncia de parte del gobierno argentino en contra de Chile -ante la Organizacion Mundial de Comercio- argumentando que sus intereses agrarios han sido afectados por políticas de precios utilizadas en Chile. Como si esto fuera poco, el gobierno argentino ha puesto barreras a las exportaciones chilenas por medios de aranceles discriminatorios. Ante este conjunto de factores el "favor" otorgado por el presente gobierno a nuestros hermanos argentinos sólo puede ser considerado como un acto integracionista carente de lógica y digno de beatificación.

En Gran Bretaña, a las imagenes apocalipticas de ganado incinerado en campos abiertos se suma la tragedia y la angustia de los agricultores quienes ahora enfrentan la quiebra. De entrar el virus a Chile el costo sobre nuestra economía de exportación será extraordinario. Este desastre significará quiebras en el agro y más cesantía. El resguardo sanitario de la nación es responsabilidad de gobierno. El dogma integracionista no será consuelo ante un desastre biológico. Es tiempo de poner nuestros intereses por sobre intereses ajenos.

 

 

Francisco Javier Duarte

New York

USA

 

El Valparaíso Wanderers

El Wanderers ha llegado bien arriba en la tabla de posiciones de Primera División. ¡Felicitaciones! Pero no merece felicitaciones por llamarse Santiago Wanderers. ¿Por qué lleva el apelativo Santiago? Tengo entendido que algún tiempo atrás se hizo una encuesta para determinar si el apelativo en cuestión debía ser eliminado, pero los directivos de la institución decidieron mantenerlo por razones legales de inscripción.

Se supone que el nombre Santiago tiene relación con la capital, pero ¿por qué? El club es porteño de Valparaíso y, por lo tanto, si no se le ha puesto el nombre de Valparaíso Wanderers, menos tendría que llamarse Santiago Wanderers. Si no hay vuelta que darle, por lo menos la prensa y todos los medios de comunicación siempre debe mencionar el club simplemente "Wanderers", a secas, aunque tampoco debiera llamarse así porque el nombre es extranjero.

Wanderers es una palabra inglesa que significa "Vagabundos". ¿Por qué no se le puso un nombre castellano? No precisamente vagabundos, que mejor le vendría a una banda rockera. O sea que aquí también se ha caído en la pésima costumbre de usar un extranjerismo, habiendo tantas palabras adecuadas en nuestro idioma. ¿Cuándo vamos a aprender?. Lo interesante sería que alguien aclarara por qué le pusieron el apelativo Santiago, aunque dudo mucho que cualquiera explicación pudiera ser aceptable.

 

 

 

Roberto López Guajardo

C.I. 158.709-9

Quilpué

 

Oportunidad perdida

El Mercurio en su edición del día 9 trae un artículo que se refiere a la cantidad de proyectos que han abortado en Viña, con el contento y beneplácito de autoridades y habitantes de esta ciudad... camino a ser pueblito.

Seguí con incredulidad, desencanto y, finalmente, frustración todos los esfuerzos para impedir la construcción varios de esos proyectos. Ahora quiero referirme a uno de ellos: la Marina Deportiva en la Av. Perú.

Me desencantaron algunos de los argumentos por distintas razones. La marina no suprimía áreas verdes, se construía sobre el fondo arenoso y proyectaba el paseo varios metros hacia adentros del mar. Tampoco quitaba vista, porque solamente las construcciones y hotel sobre la prolongación de 1 Norte subían sobre el nivel del murete de la Av. Perú.

Que la marina serviría sólo para atacar veleros grandes, de poca gente rica. Pero hay muchos que pueden entretenerse mirando el movimiento de las embarcaciones, su ir y venir, así como lo hacen miles y miles de europeos, mexicanos, canadienses, norteamericanos en las marinas de Cannes, Niza, Barcelona, San Francisco, Boston, etc.

Es una característica de la gente de Viña destruir y criticar cualquier iniciativa. Todo el mundo se queja de que Viña viene decayendo, de que la gente con recursos se está alejando, de que se está convirtiendo en un pueblucho, pero, en cuanto alguien surge con alguna idea inmediatamente, la gente adormilada para crear despierta y vocifera agriamente para impedir cualquier cambio o aporte.

La frustración viene cuando a todo lo anterior se suma el convencimiento de que las declaraciones de las autoridades en el sentido de que se debe buscar el desarrollo de la zona, de que se necesitan proyectos que traigan trabajo e inversión, etc. no pasan de ser palabras demagógicas. El alcalde Kaplán viajó a Barcelona, miró, le conversaron, pero no vio ni escuchó. Para qué, si estaba ya convencido de que era riesgoso apoyar un proyecto que era criticado?

El proyecto de la Marina, sus planos y maqueta, las explicaciones, análisis y resultados técnicos de expertos que no han hecho una o dos marinas, sin muchas fueron mirados por concejales y otras personas pero, para qué? Era mejor y más fácil decir que No. Y esas voces fueron las que escuchó el Sr. Contralor para negar la autorización, no razones legales.

 

Nora Ruiz M.

 

Agradece a Investigaciones

Deseo hacer público mi agradecimiento a Investigaciones de Valparaíso por la labor que se encuentra desarrollando en beneficio de la juventud, en este caso del Colegio que dirijo.

Durante una semana asistió al establecimiento personal especializado

encabezado por la Comisario Sra. Patricia Salas Oses quienes con metodologías adecuadas dieron a conocer a alumnos y profesores como prevenir delitos que podrían afectarles.

Es de destacar la excelente comunicación establecida entre los profesionales y asistentes a dichas charlas.

Las jornadas finalizaron con un plenario en el que participaron docentes y alumnos, teniendo la posibilidad de hacer consultas y clarificar los pasos a seguir ante cada situación. Vayan pues nuestros sinceros agradecimientos

para los funcionarios de Brisexme, comisario Sra. Patricia Salas Oses, los subinspectores señores José González Barría, Katherine Rivillo Molina y Orlando Yañez Sandoval. A los inspectores señores Renzo Araya Deido y Carlos Valenzuela Lobos, sub inspector Gonzalo Tarco Bernal y sub comisario Horan Olivares

 

María Angélica Rubilar

4.566.803-7

Directora Saint Thomas College

 

Peligro en corniza

El lunes 9 de este mes, alrededor de las 13 horas, cayeron dos trozos de regular tamaño, más una cantidad de trozos menores o pequeños, al parecer desprendidos de una corniza del edificio donde funciona el Banco Santander, en calle Esmeralda, al lado del ex Banco Central.

Se trataba, aparentemente, de cemento o mampostería, ambos elementos pesados, a lo que hay que agregar la velocidad de la caída. Estos trozos, que al caer produjeron un ruido más o menos fuerte, casi azotaron la cabeza de una señora que transitaba justamente por ese lugar. Afortunadamente, sólo rozaron su brazo; los trocitos pequeños le cayeron en la cabeza y hombros. Aparte del susto, no pasó nada más.

Este incidente, que por suerte no causó daños mayores, me hizo recordar uno que ocurrió hace no mucho tiempo atrás, con resultado de muerte de transeúntes.

Tenía entendido que la Municipalidad había ordenado inspeccionar todos los edificios antiguos para evitar otros accidentes, pero aparentemente se han revisado los más antiguos, sin tomar en cuenta que hay otros, que aunque no tan antiguos, se encuentran en aparente buen estado, pero que pueden deparar una desagradable sorpresa el día menos pensado. Además, me parece que los usuarios de estos edificios también deberían tomar cartas en el asunto y preocuparse de efectuar las reparaciones que correspondan para así evitar accidentes desagradables, o lamentables.

 

 

Elena Varas

 

Funiculares y escaleras

Excepto el caso del cerro Polanco, en Valparaíso son llamados impropiamente ascensores los típicos vehículos que se usan para subir a los cerros o para descender de ellos, similares al funicular del cerro San Cristóbal de Santiago. Conforme al "Diccionario de la Lengua Española", de la Real Academia Española, ascensor es el "aparato para trasladar personas de unos a otros pisos" y funicular es el "vehículo o artefacto en el cual la tracción se hace por medio de una cuerda, cable o cadena".

Benjamín Subercaseaux escribió: "Largos rieles tendidos por el lomo de los cerros o por sus quebradas, ven subir en lenta procesión las cabinas de los funiculares que unen estas dos partes de la ciudad." ("Chile o una Loca Geografía", Editorial Universitaria, undécima edición, pág. 125).

Asimismo, en Valparaíso muchas personas equivocadamente denominan escalas a las escaleras construidas en las laderas de los cerros. Según el citado diccionario, escalera es, en primera acepción, la "serie de escalones que sirven para subir a los pisos de un edificio o a un plano más elevado, o para bajar de ellos", mientras que escala es, también en primera acepción, la "escalera de mano hecha de madera, de cuerda o de ambas cosas". Escalera es el género y escala una de sus especies. Todas las escalas son escaleras, pero no todas las escaleras son escalas. Las escaleras de los cerros porteños no son escalas.

 

Raúl Cortés Pinto

 
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