Frases
"Una desviación de las proyecciones de los ingresos del monto que tuvimos le raya la pintura a cualquier ministro de Hacienda".
Alejandro Micco
Economista, exsubsecretario de Hacienda
"Una desviación de las proyecciones de los ingresos del monto que tuvimos le raya la pintura a cualquier ministro de Hacienda".
Alejandro Micco
Economista, exsubsecretario de Hacienda
SANTIAGO.- Chile ha conseguido créditos por 84 millones de dólares para la expansión de actividades económicas del país. El Comité Ejecutivo de Comercio Exterior del Banco Central autorizó a la Compañía Sudamericana de Vapores para contratar un crédito por 12 millones de dólares en bancos de EE.UU., destinados a la adquisición de 3 barcos.
La muy olvidable presentación del humorista venezolano avecindado en Miami, George Harris, durante la primera jornada del Festival de Viña del Mar ha generado una llamativa discusión que excede por mucho la calidad de su espectáculo y ha acabado con gravísimas acusaciones de xenofobia contra parte del público por la organización del evento.
¿Faltó respeto, faltó empatía, como acusó el público venezolano que se retiró apenas consumado el fracaso del comediante? Puede ser. Aunque lo mismo podrían alegar Javiera Contador y Jani Dueñas tras sus rotundas caídas sobre el mismo escenario, dos veces Ricardo Meruane, o Yolanda Carmín después del último Festival del Huaso de Olmué.
Es cierto que Harris ha sido reconocido internacionalmente, que ha triunfado en Carnegie Hall de Nueva York, el Hard Rock Live de Florida, el Palacio Vistalegre de Madrid, el Luna Park de Buenos Aires o el Movistar Arena de Santiago, pero siendo honestos su rutina -que tantas risas provocó en los directores del Festival, Álex Hernández y Daniel Merino, cuando la visaron- fue aburrida, lenta y con visos de preocupante prepotencia, e insultos al público transmitidos en vivo y en directo a todo el mundo.
Los presentadores Karen Doggenweiler y Rafael Araneda hicieron incluso más de lo que debían, el showman venezolano tuvo más oportunidades de las que merecía y lo cierto es que las acusaciones de un grupo organizado para "funarlo", dichas por Hernández y que responderían a antiguas burlas en redes y en sus rutinas sobre Salvador Allende y Gabriel Boric, respectivamente, son sencillamente una imperdonable irresponsabilidad.
Transformar el fracaso de un humorista sin gracia en un incidente de xenofobia internacional es atribuirle más importancia de la que tiene a un evento marcadamente comercial, cuya cartelera este año sencillamente no está a la altura de ediciones anteriores, precisamente por la arrogancia de sus organizadores.
El señor Vicuña Mackenna continúa recibiendo aprobaciones en su tránsito por el sur. Ahora le toca el turno a Talca, luego del magnífico banquete que le ofrecieron sus amigos en Chillán. Los talquinos se preparan para recibir dignamente al señor Vicuña Mackenna, en el que se admira no sólo al patriota y al activo intendente de Santiago, sino también a su digno representante en el Congreso.
Por el expreso del mediodía llegó ayer a este puerto el Jefe de la II División del Ejército, general Rafael Toledo Tagle, que viene a inspeccionar las guarniciones de Valparaíso y Viña del Mar. El general, acompañado de su ayudante y del jefe de la Brigada Combinada, visitó el cuartel del Regimiento Maipo y, posteriormente, se trasladó a la población Vergara, en Viña del Mar, para visitar al Regimiento Coraceros.
El hogar es un lugar sagrado que atesora las vivencias y recuerdos de la construcción de una familia. Es el escenario de eventos que reúnen a parientes y amigos, donde se viven momentos de alegría y tristeza. A lo largo del tiempo, acumulamos recuerdos materiales que representan amor, cariño y valores familiares, los cuales forman parte de nuestra identidad. Nuestra casa, al igual que la de muchos, es fruto de grandes esfuerzos y decisiones sobre dónde vivir. Así construimos lo que reconocemos como nuestro hogar, un espacio protegido donde esperamos sentirnos a gusto y seguros.
Sin embargo, qué lejanos parecen aquellos tiempos de barrio cuando las rejas y los cerrojos eran casi innecesarios. Hoy la seguridad del hogar es apenas un recuerdo y muchos nos vemos obligados a instalar cercos, alarmas y cámaras, transformando nuestro hogar casi en una fortaleza. A pesar de estos esfuerzos, la delincuencia audaz avanza con impunidad en un ambiente donde delinquir se ha convertido en un negocio de bajo riesgo. Los criminales pueden vulnerar nuestros hogares sin pudor, apropiándose de nuestras pertenencias y causando daños que trascienden lo material.
Ser víctima de un robo en el hogar es un evento devastador. La dignidad de la familia se ve violentamente alterada por la invasión de un extraño que revuelve nuestras pertenencias, roba recuerdos y valores acumulados con esfuerzo a lo largo de los años. Desaparecen no sólo objetos de valor monetario, como antigüedades y joyas, sino también elementos de un valor sentimental irreemplazable y que son parte de tu identidad familiar.
Además del daño material, este tipo de eventos genera altos costos psicológicos, que pueden llevar a crisis familiares y discusiones, sacando a todos de su zona de confort. No obstante, de estas experiencias negativas también surge la solidaridad de amigos, familiares y vecinos que empatizan con el drama vivido. Este apoyo es un consuelo en medio de la rabia y la impotencia al darnos cuenta de que somos vulnerables a nuestros derechos humanos básicos. Muchos señalan "menos mal que no estaban ahí", como si ello fuera un consuelo de no haber estado amenazados, solamente comprobando con ello que nuestro Estado de derecho es cada vez más frágil. Muchos sugieren que visitemos algún mercado de pulgas donde quizás algún reducidor exhibirá y tratará de lucrar con lo mal habido.
Experiencias como la narrada nos hacen meditar sobre el origen de la delincuencia nacional, en los problemas de educación y, por sobre todo, en un sistema legal que busca más el beneficio del victimario que el de la víctima. La ira, la rabia y la impotencia nos llevan a desear todo tipo de males a los infelices delincuentes, mellando así nuestra propia humanidad.
Ya se han realizado los trámites necesarios: se ha acudido a las autoridades policiales, se han hecho pericias diversas y se ha catastrado parcialmente los bienes sustraídos. Ahora la Fiscalía ha asignado un RUC y sólo queda esperar que alguna gestión policial tenga éxito, o bien resignarse a recibir la típica carta de cierre que consagra la impunidad del delincuente, al no poder yo, la víctima, aportar más antecedentes.