Que alguien nos encienda la luz
Después delblackoutmás grave del cual tengamos recuerdo, es necesario buscar responsabilidades y soluciones. La desorientación de las autoridades resulta patética en un contexto en el cual se ha apostado por la recuperación económica y la estabilidad social tras años complejos.
El impresentable e inesperado megacorte de energía que afectó ayer al Chile continental provocó una lógica reacción de molestia en una población que ya se declara hasta de las ineficiencias del Estado, que hubo de llegar al extremo de declarar estado de catástrofe y toque de queda en buena parte del territorio con la peligrosa afectación que el evento ha tenido sobre al menos unos 19 millones de habitantes de todo el país.
En la Región de Valparaíso, donde se suspendió la tercera jornada del Festival de Viña del Mar, las clases, los trabajos quedaron a medio hacer y la gente vio muy complejo el regreso a casa por la ausencia de semáforos, metro y el colapso de los paraderos de buses, quizás lo más detestable sea que no existió ninguna indicación o explicación por parte de las autoridades.
Hasta el minuto la única luz -valga la ironía- fue un escueto comunicado del Coordinador Eléctrico Nacional (CEN), el cual explicó que el masivo corte de suministro eléctrico se debió a "una desconexión del sistema de transmisión de 500 KV en el Norte Chico" y luego que no podía comprometerse a una hora específica para su reposición.
Accidentes y fallas pueden ocurrir. Ningún país, menos Chile, está libre de ellos. Pero la absoluta desorientación de las autoridades resulta patética en un contexto en el cual se ha apostado por la recuperación económica y la estabilidad social tras años bastante complejos.
Algunos piden una comisión investigadora, otros tantos exigen la cabeza de los eventuales responsables. La población, en tanto, sólo quiere vivir su vida tranquila sin que yerros mayúsculos como el de ayer comploten contra sus esfuerzos por llevar una vida digna. ¿Qué pasará ahora con las pérdidas que ha generado todo esto? ¿Quién responderá por lo que muchos perdieron o dejaron de ganar? ¿Qué hay de los electrodependientes, de la tercera edad, de los abusados por el lumpen en estas horas oscuras?